Ecuador: de la muerte cruzada a las elecciones adelantadas

1. Claves para entender la “Muerte cruzada”

En las elecciones generales concurrentes del pasado 7 de febrero de 2021, Guillermo Lasso obtuvo un discreto segundo lugar quedando por detrás de Andrés Arauz. Su partido, Creando Oportunidades (CREO), había sido socio político del entonces presidente Lenin Moreno. El mal desempeño de Moreno se tradujo en la obtención de resultados negativos para CREO. Sin embargo, consiguió pasar a segunda vuelta presidencial consiguiendo superar por un estrecho margen a Yaku Peréz.

En ese momento, precisamente, empezaron los problemas de gobernabilidad para Lasso. Su movimiento, CREO, obtuvo unos pésimos resultados legislativos, 10 curules menos respecto a 2017. A su vez, tanto Unión por la Esperanza (UNES) como el movimiento Pachakutik terminaron configurando un bloque opositor que se tradujo en un gobierno en minoría de Lasso. 

Por tanto, su programa de gobierno resultaría inviable y, pese a los intentos de aprobación de medidas vía referéndum, no tuvo la capacidad de generar consensos. La derrota en el referéndum – en un fuerte contexto de inseguridad – se sumó a la derrota en las elecciones seccionales donde la Revolución Ciudadana (RC) obtuvo excelentes resultados. Este contexto se agudizó por las movilizaciones del movimiento indígena liderados por la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (CONAIE). La muerte cruzada era cuestión de tiempo.

Otra de las claves de aquella campaña tuvo que ver con el eje correismo/anti-correismo. Sin duda, una de las principales explicaciones de victoria de Lasso tuvo que ver con la aglutinación del voto anti-corresita que personificaba Andrés Arauz, quien no supo despegarse estratégicamente de su cercanía con Correa. Sobre todo, en aquellos segmentos donde la figura de Correa genera mucho rechazo. Este eje puede resultar, nuevamente, una de las claves estratégicas que definirán las próximas elecciones anticipadas del 20 de agosto.

 

2. Escenario electoral

Los ecuatorianos volverán a las urnas para elegir presidente, vicepresidente y 137 asambleístas, el próximo 20 de agosto de 2023. Y también deberán elegir por el si o el no en la consulta popular Yasuní. Estas elecciones anticipadas presentarán un escenario altamente intenso, marcado por la condensación de tiempos y de mensajes de los líderes de los diferentes binomios.

En cuanto a las candidaturas oficiales habilitadas para la carrera presidencial, tenemos ex candidatos, ex altos cargos de Estado, empresarios e incluso un militar, Jean Topic, quien se presenta como outsider con un claro mensaje frente a la principal problemática que preocupa al grueso de la población ecuatoriana, la inseguridad. Topic ha conseguido los apoyos del Centro Democrático, Partido Social Cristiano y del movimiento Sociedad Patriótica. 

Sin embargo, todo indica a que la presidencia se disputará principalmente entre tres actores. Por un lado, el correismo que hoy es la principal fuerza política del país, si tenemos en cuenta las elecciones del pasado febrero. Luisa Gonzáles – ex ministra de Trabajo y Turismo en el gobierno de Correa – y Andrés Araúz – ex candidato presidencial en 2021 – serán los representantes del proyecto correista, buscarán convencer a los electores con un discurso de “recuperación” del legado de Correa, ante la destrucción de lo construido en su periodo de gobierno. El principal reto de este binomio será sumar apoyos de los sectores indígenas, quienes, incluso desde el periodo de gobierno de Correa, han mostrado un claro distanciamiento y una agenda propia.

En el terreno tenemos también a Yaku Peréz – quién resultó tercero en primera vuelta en las pasadas elecciones – apoyado por su movimiento Somos Agua, por Unidad Popular, Partido Socialista Ecuatoriano, Democracia Sí y Pachakutik, tendrá el reto de aglutinar el voto del movimiento indigena, cuyas demandas se centran en la lucha contra el extractivismo, la minería, la ampliación de derechos inclusivos y la instalación de una Constituyente. Aquí, es importante mencionar que el movimiento indígena que se aglutina en torno a la CONAIE, Liderado por Leonidas Iza, finalmente no presenta candidato presidencial y tampoco presentan candidatos a legisladores nacionales, sino más bien a legisladores Provinciales. Esto responde a una clara estrategia de movilización para conseguir una bancada fuerte, dado que buena parte de sus apoyos se encuentran en el área rural. Lo cierto es que hoy en día en Ecuador nada puede pasar a nivel político sin la presencia del movimiento indígena.

Finalmente, Xavier Hervas – quien obtuvo un sorpresivo cuarto lugar en las pasadas elecciones – apoyado por el movimiento Renovación Total (RETO) tendrá el reto de consolidar la masa de apoyos que sumó en 2021, cuando fue candidato por Izquierda Democrática. El empresario buscará presentarse como una tercera vía ante un escenario de alta polarización.

La lista de actores se complementa con Daniel Noboa, Bolívar Armijos, Fernando Villavicencio y Otto Sonneholzner.

 

3. Expectativas

En las elecciones de 2021 vimos una clara tendencia regional en términos electorales, marcada por lo que hemos llamado el “voto anti”. En aquellas elecciones el voto “anti-correismo” resultó clave para la victoria de Lasso. 

Aunque la Revolución Ciudadana del Correísmo parece haber recuperado su competitividad electoral, al menos en el plano local, lo cierto es que en estas elecciones es probable que el movimiento indígena pueda capitalizar el rechazo al retorno del proyecto correista, Yaku Peréz. Por tanto, se presentaría como el beneficiario de ese escenario. En cualquier caso, las próximas elecciones anticipadas estarán altamente marcadas por el tema de la seguridad, y el reto de las tres grandes opciones electorales mencionadas anteriormente, será posicionar un mensaje claro en torno a esa problemática y, también, en torno a los problemas más estructurales que aún no ha conseguido ser resultas: el empleo y la economía.