Lord Evoldermort y los horrocruxes del Estado

Sí la calidad democrática se midiera por el nivel de sensacionalismo, evoísmo y show mediático, la recuperación de la democracia del 2020 habría servido solamente para convertir la política en una película distópica hecha a medida del innombrable. Una cantinela gastada y voceada hasta la saciedad por los sacerdotes del Jefismo que repiten el mantra de la resignación.

Por: Freddy Bobaryn, Politólogo.

Sí la calidad democrática se midiera por el nivel de sensacionalismo, evoísmo y show mediático, la recuperación de la democracia del 2020 habría servido solamente para convertir la política en una película distópica hecha a medida del innombrable. Una cantinela gastada y voceada hasta la saciedad por los sacerdotes del Jefismo que repiten el mantra de la resignación.

Pero el agotamiento del Jefismo tiene en su haber demasiada ambición, resentimiento y desesperación como para comprender que todos ellos han agotado un ciclo histórico. Sólo en clave de politainment, pareciera que estuviéramos ante un fantástico capítulo de Harry Potter, donde la ambición desmedida de Lord Evoldemort hará que más de uno pierda la cabeza.

En la parte final de esta aclamada saga “Las Reliquias de la Muerte”, Harry, Ron y Hermione se embarcan en una misión para destruir el secreto de la inmortalidad del señor tenebroso, Lord Voldemort: los Horrocruxes, que son 7 objetos que contienen su alma fragmentada y requieren, primero ser encontrados, para luego ser eliminados.

Dentro del género de lo fantástico existen 2 tipos de mundos: los mundos paralelos y los mundos alternativos. En nuestro caso, Bolivia sería un mundo paralelo, siendo Evo el equivalente a Lord Voldemort, quién también tiene los fragmentos de su alma (Horrocruxes) ocultos en lugares estratégicos del Estado.

Cuando Evoldemort retorna desde la Argentina, pretende constituir un poder dual, paralelo al gobierno y montar una estructura que le permita volver a postular a la Presidencia del Estado el 2025, como si nada hubiese pasado. Para ello diseña un plan de 5 pasos:

1ro. El absolutismo partidario

En los 14 años previos, el innombrable jamás dio importancia a ninguna instancia orgánica dentro del partido. Este simplemente cumplia un rol instrumental-formal para presentarse a elecciones; pero hoy la hipocresía y la impostura demandan que todos los poderes del Estado se sometan a la Dirección Nacional del Partido, algo que Evoldemort jamás hizo como Presidente.

2do. El titiritero del Pacto de Unidad

El Jefazo sabe muy bien como romper y corromper organizaciones, lo cierto es que nuestros dirigentes durante 14 años le han tenido miedo. Sí de jugar con maestría se trata, tenemos al mejor instrumentalizador del miedo que la historia reciente de nuestro país ha conocido. Esta habilidad perfeccionada con los años funciona cuando se tiene poder, pero cuando no se tiene, pierde su efecto y te deja expuesto, razón por la cual se nota su angurria de poder, y su megalomanía. Como consecuencia, nuestros dirigentes le van perdiendo el miedo, y con ello, de a poco se va apagando la llama de aquel poder que es cada vez más tenue. Entonces, la ira de sus prosélitos lo emboscan, lo acorralan y lo distancian de la realidad, afianzando su radicalismo antidemocrático.

3ro. El poder dentro del poder

A mayor cantidad de sus mortífagos dentro el Estado, mayor es el daño que nos autoinflingimos como gobierno. El Presidente Lucho no puede abdicar al poder, requiere implementar medidas de shock. El Estado es a día de hoy, la principal plataforma desde la cual opera el Jefismo para conspirar y atacar a nuestro gobierno.

4to. Persecución o muerte

Se ha iniciado una persecución política a legisladores, dirigentes de organizaciones sociales, servidores públicos, inclusive a los mismos directivos del MAS-IPSP que no obedecen de manera obsecuente las imposiciones del Jefazo, eliminando a todo aquel que implique un estorbo a las ambiciones personales del “líder indiscutible”. La misma persecución que Voldemort inició cuando tomó el Ministerio de la Magia, asesinando a todo aquel que se opuso a su reinado tenebroso. Tanto en la película -como en la vida real- solo los valientes han hecho frente a la persecución. En este sentido, rindo un homenaje público a Orlando Gutierrez, valiente mártir, guerrero revolucionario que defendió la renovación y a los jóvenes que militamos en el Proceso de Cambio.

5to. La infiltración para la manipulación

En el paralelismo, los Dementores representan a los dobles agentes dentro el entorno del Presidente que sólo sirven para transmitirle miedos, temores e inseguridades, así como a gente infiltrada que abiertamente le chantajea, amenaza, fabrican problemas y finalmente conspiran para sacarlo del poder -como el sindicato de ex ministros pre-pago de Evoldemort-. A manera de nota, un Dementor es una criatura oscura y siniestra que no tiene alma propia -su alma le pertenece a su amo- son consideradas las criaturas más oscuras, ya que se alimentan de la felicidad de las personas, dejando a sus víctimas con sentimientos de desesperación, frustración y ansiedad.

Recordemos que la asonada popular promovida por forzar la re-elección indefinida, sumada a la soberbia, excesos y desconexión con nuestras organizaciones sociales, crearon la desilusión política que promovió multitudinarias movilizaciones ciudadanas. Esto generó un caldo de cultivo perfecto para un golpe que se produjo, no por falta de conocimiento, sino por la mentira y ambición nacidas del principal operador del Jefismo. En mi criterio, hoy Evoldemort paga el funesto error de haber delegado la política en Álvaro García Linera, quién permanece misteriosamente agazapado y en silencio, pero que continúa siendo su mortífago más peligroso. Los mortífagos -en la saga de Harry Potter- son magos, seguidores incondicionales de Voldemort. Su nombre está compuesto por el prefijo morti-, que significa “muerte”, y -fago que significa “que come”. Estos seguidores llevan a cabo las misiones sucias que su amo les encarga, ya que le deben obediencia ciega, al grado de anteponer su lealtad a él, antes que a su propia familia. Todos ellos llevan tatuado en el brazo izquierdo la Marca Tenebrosa, el símbolo de Voldemort y mecanismo que utiliza para convocarlos.

De la misma manera, Evoldemort tiene sus propios mortífagos que operan en su nombre, quienes le deben obediencia a su amo. Ellos le juraron lealtad y obsecuencia ciega, por encima de sus propias organizaciones, entidades matríces e inclusive de sus propias conciencias. Evoldemort no tiene porqué ensuciarse las manos -puede viajar al extranjero, mantenerse callado y simular apoyo al gobierno- cuando tiene a sus títeres regados en la Asamblea Legislativa, organizaciones sociales, o dentro del Estado para ejecutar lo que quiere. Todos, sin exepción, van a rendir cuentas y pleitesía a Lauca Ñ, esa es la marca del evoísta señor tenebroso.

Sin duda alguna, la victoria de Luis Arce y David Choquehuanca ha significado un cambio de era en la política boliviana. La llegada del binomio jubiló a una camada entera de políticos tradicionales, quienes ya no tienen ningun chance de continuar en política, porque ya agotaron su ciclo como alternativa real para nuestro pueblo, tal es el caso de Carlos Mesa, Ruben Costas, Tuto Quiroga, Samuel Doria Medina y el propio Evo Morales.

Claro que estamos cabreados, queremos que dejen gobernar a Luis Arce y David Choquehuanca, lo están haciendo bien, han venido a renovar genuinamente la política, democratizar el poder, recuperar la felicidad y la esperanza para nuestra patria. Buscamos cerrar y superar definitivamente la fase destituyente de nuestro agotado pasado caudillista, dando entrada a una era de esperanza, democracia y reconstrucción de nuestra patria.

Es tiempo de precipitar el cierre de un habitus político caduco, para abrir un nuevo Pachakuti de renovada democracia y política decente, que respete las reglas de juego y escuche a las minorias. Por eso decimos que el miedo ya cambió de bando, vemos triunfar la nueva política, cuando se aprueba una Ley del Censo 2024 que convierte la indignación social, en verdadero impulso político, para generar los cambios y la transformación real que demanda nuestro pueblo. Tenemos un proyecto esperanzador, incluyente, que demanda una reconciliación genuina entre oriente y occidente, entre el campo y la ciudad.

Que este breve texto se convierta en el Expecto Patronum que el país necesita. Invito a las MAES del Estado a quitarse de una buena vez su capa de invisibilidad, también invito a nuestro pueblo a canalizar esta energía transformadora del nuevo tiempo, para derrotar definitivamente al innombrable y a todos esos radicales que quieren incendiar nuestra amada patria.

¡Jallalla Bolivia!